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Mostrando entradas de abril, 2016

Déjala, que la música le hará el amor

Deja que la música le haga el amor, déjala, es la única forma que tiene de amar.  Deja que llegue al éxtasis de los acordes, que el blues le baje los pantalones.  Déjala, con su amor incomprendido por los amargados, déjala, y obsérvala tratar de llegar a las notas con sus dedos. Princesa que se cree pianista del aire, ven con tus manos de artista y tu lengua de sabia, ven con tu alma vieja y tu mente cansada, ven y únete.  Princesa tus letras me vuelven loco, ven y únete, a mi y a los acordes que cuerdos ven tu cuerpo bailar.  Ven  no prometo ser mejor que la música, pero te prometo que seré diferente... Déjala, que la música le hará el amor sin tiempo muerto, entre silencios, déjala y escucha.

Aún así

Te ruego hoy, a ti y a todos tus santos, que conserves esa manía de estafador sin escrúpulos, que conserves esa sonrisa inmensa y esos ojos bien oscuros. Hoy le ruego, a ti y a mi reflejo que no se atreva a sucumbir ante tal despilfarro, ante tal mentira utópica. Que quien se va no vuelve, y el que vuelve no es el mismo, las cosas nunca encajan como uno se las fabrica, los momentos nunca son de lo más perfectos, el mundo no lo es ni nosotros lo somos. Pero aún así exigimos e se diseño inalcanzable, vacío, insignificante. Aún así, aún así, los ojos creen escuchar. Voy a subir el tono, voy a pintarte con mis mas oscuros colores, aunque tus palabras suenen a rojo sangre y las mías a gris antiguo. Nuestros cuerpos son algo cotidiano, ya nos vimos nos tocamos, ya subimos y bajamos, nuestros cuerpos se pelearon, abrazaron, se besaron y aún así, parece que sigue faltando algo. Fabricamos esa necesidad inexistente por la falta del cierre del ciclo común, creamos un amor un tanto absurdo, s...

Ven a mi, sin vergüenzas ni ataduras, ven que te haré mio.

Ven, yo te invito a jugar, te invito a leer, a comer y beber.  Ven, yo te invito a que juegues, te invito a leerme, a comerme y beberme. Pero, por que siempre debe haber alguno, hazlo bien, con ganas, sabiendo la perversión que estas llevando a cabo.  Por que aquí no entran cariños bien intencionados.  Ven, no estás atrapado. Ven a mi, sin vergüenzas ni ataduras, ven que te haré mio.