Casa


Odio escucharlos gritar,
odio escuchar sus murmuros por debajo de mi música,
sus insultos son señal de su impotencia, señal de su falta de poder,
de la necesidad de ser superior.
Por eso se vuelve loco cuando hablo,
porque me defiendo con la razón y no con palabras carentes de sentido,
porque mantengo la cordura mientras que el se pierde en su locura.
Polvo por debajo de las puertas, sobre los vidrios rotos del espejo donde se vio su ultimo respiro.
Se escucha el crujir de la madera del ático, y el sonar de las campanas a media noche,
los arboles hacen sombra, sombra bajo la luz de la luna, sombra que invade la habitación, que invade tu mente formando imágenes, formando siluetas, bailando al compás del silencio.

mod. 8/01/2019

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