No soporto esa falsedad traslucida que se empaña cuando le respiras cerca. Esas carcajadas que valen más calladas que chillando, no soporto las mil formas que me enseñaron a como no prestarle atención alguien. 
¿Tan vacíos estáis? ¿Tan ocupados? El esfuerzo necesario es mínimo... ¿Su resultado? Quejas deprimentes. Reproches y patadas de cómo no debéis tratarlos, cuando les devuelves un poco de lo que recibes. 
¿Que nos queda ahora? Días sin palabras, signos de vida en fines de semana...
¿Que nos queda ahora? Lo mismo de siempre, la búsqueda interminable de una persona con sano juicio en mente.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Te idealice perfecto

13 meses

La naturaleza