El dinero de Dios

"Siéntate, yo solucionaré todos tus problemas.
Todos tus males se irán porque tengo las manos de Dios.
Siéntate y llora, ¿por qué te afliges? No eres la primera y muy seguro que no serás la última.
Ven, siéntate y llora, ríe y confiésate.
Soy las manos de Dios."

En ese entonces la vaga idea acerca de los secretos ocultos en cada edificio se volvió cierta,
quienes viven y reviven las paredes,
quien escucha el movimiento del ascensor sin mantenimiento,
el frío mármol del palier.
Lo más oculto siempre está a simple vista, y es cierto.

Pongo todo mi cuerpo en el fuego por ello.


Es verdad.

Divagó nombres mediáticos, como si eso inspirara confianza.
De alguna manera lo hizo, o quizás era el miedo al futuro incierto y eterno que estaba a punto de materializarse.

Se entregó a Dios y me quede esperando
Las fotos de desnudos
Arte sobre todo
Las revistas de otro siglo
Las flores
El tiempo se extendió lo más que se pudo

"Arréglame y podrás irte, rézame y serás perdonada. No te rías. Soy las manos de Dios.
El confidente. El secretista. Solucionaré todos tus males, arréglame y vete. Confía.
Soy las manos de Dios."

Las manos de Dios trabajaron una vez más, el dinero era primordial
La risa nerviosa
"Volverán"
Lo anuncio con tanta seguridad que le creímos

El significado de la sangre nunca volvió a ser el mismo. Ninguna volvió a ser la misma.


El miedo de Dios se preserva intacto, volverá de entre los gritos y los llantos, a curar todos los males.



*Para leer a dos voces. 

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