Sobre la piel
Había un sol sobre la piel, luz que llegaba a ser más que un roce sutil.
Sobre la piel.
Un sol que llenaba más que cualquier festín, el deseo desenfrenado de no poder dormir por la ambición de ser uno.
El sol. La piel que vive, revive y sueña.
Renace de tu sol y ven a mi.
Comparte la luz y déjame el deseo viciado y angurriento.
El deseo de más, mucho más que un roce sutil.
Luego, llevate todo.
Llevate todo que estoy para vivir de vez en cuando.
Estoy para tu sol.
Las veces que quieras.
Las necesarias, tal vez nunca.
Las suficientes.
Comentarios
Publicar un comentario