El robo digital


Mi obsesión por el robo digital me llevo a borrar cada una de mis fotos, pensando así que junto a ellas borraría todo rastro. Rostro que una vez también quise borrar.
Los besos de tequila susurraban mi nombre para alejar a quien no era y traer a quien quería ser. Como si el tequila fuera la cura de la mente y del corazón.
Que ayuda, por supuesto, pero no cura. No por completo.
La sensación de estabilidad perece con el tiempo. Cada tanto vuelvo a tener ganas de borrar y dejar que me aniquiles.
El miedo a la expropiación, la decepción del original.
Cada tanto me vuelvo a cruzar con la frase que decía que todo lo que pensamos ya lo había pensado el resto de la gente ¿o soñado?
Mi obsesión por el robo digital me hace replantear la renuncia.
Mi obsesión perece y lleva impresa fecha de vencimiento.

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